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El error más peligroso al aplicar VITAL®

8 sept
1 min de lectura


Hay una escena que se repite bastante


La empresa decide avanzar con VITAL.


El equipo se entusiasma.


Se consigue acceso a la herramienta.


Y entonces, aparece una sensación engañosa de tranquilidad:


“Perfecto. Ya tenemos VITAL.”


No.


Todavía no.


Porque VITAL no empieza en la calculadora. Empieza muchísimo antes: en la calidad de la información que alimenta cada decisión.


Y acá es donde muchas implementaciones empiezan a desviarse: especificaciones de materias primas incompletas, información de proveedores imposible de interpretar, datos analíticos insuficientes, escenarios mal definidos, worst case seleccionados con criterios débiles, información cuantitativa que no resiste una revisión técnica seria.


La calculadora puede funcionar perfectamente.


Pero si los datos de entrada son frágiles, el resultado también lo será.


Y esto importa muchísimo porque estamos hablando de decisiones que después tienen que poder sostenerse ante Clientes, autoridades y auditores.


Y porque el rótulo es antes que nada, el CONTRATO con las familias con alergias. 


Y a ese contrato hay que hacerle honor, en cada unidad de producto que sale de la planta. Todos los días.


Hacerle honor es incluir todos los "CONTIENE" para reflejar los alérgenos que adicionamos intencionalmente, 


Y reservar los "PUEDE CONTENER" estrictamente para los casos en los que el contacto cruzado supera el nivel de exposición segura. Evaluación minuciosa y metodología VITAL mediante.


VITAL no reemplaza el criterio técnico.


Exige más criterio técnico.


Usarlo bien implica comprender profundamente de dónde sale la información, qué calidad tiene, qué incertidumbre arrastra y qué nivel de confianza podemos tener en cada dato.


Ahí está el verdadero trabajo.


Y honestamente, también ahí está la parte más interesante.







 
 
 

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